La respuesta corta
No dejes propina en Japón. No se espera en restaurantes, taxis, hoteles ni bares, y el dinero que dejas suele generar desconcierto más que alegría: el personal piensa que lo has olvidado y te lo devuelve, a veces saliendo a la calle detrás de ti. El buen servicio es el estándar, no un extra que se compra. El precio de la carta o del taxímetro es lo que pagas, y el datáfono nunca te ofrece añadir nada. Si quieres mostrar agradecimiento, da las gracias como es debido y fíjate en cómo entregas el dinero: eso pesa mucho más que una cantidad.
El cargo por servicio en la factura del hotel o ryokan
Algunas facturas de hotel y de ryokan incluyen un cargo por servicio como línea impresa, y eso es lo más parecido a una propina que existe en Japón. No eliges añadirlo ni quitarlo: forma parte del total que liquidas al salir, ya calculado y ya indicado. Cuando lo veas, no hay nada más que hacer ni se espera que lo redondees. Los restaurantes y los taxis japoneses no funcionan así en general. Si una línea de la factura te desconcierta, pregunta en recepción: las facturas están desglosadas y el personal está acostumbrado a explicarlas.
Restaurantes, cafés y bares
Desde un mostrador de ramen con máquina de tiques hasta una cena kaiseki, pagas lo que dice la cuenta y nada más. En muchos sitios informales ni siquiera pagas en la mesa: llevas el resguardo a la caja de la entrada, o compraste el tique en una máquina antes de sentarte. Nadie trabaja por una propina, nadie mira la mesa cuando te vas y un billete bajo un vaso te acabará volviendo. La toallita caliente, el agua y la atención van incluidas en el precio, no son un extra que te vendan. Di gochisousama deshita al salir y habrás dicho lo correcto.
Taxis, conductores y personal de hotel
Los taxistas cobran lo que marca el taxímetro y devuelven el cambio exacto, los mozos llevan tu maleta porque es su trabajo y el servicio de habitaciones deja el cuarto impecable sin ningún sobre por tu parte. Los taxis japoneses son caros y las puertas se abren solas, pero la tarifa es la tarifa, y un conductor al que le des de más intentará devolvértelo o se sentirá visiblemente incómodo. Lo mismo vale para guías, peluqueros y cualquiera que te atienda. Si has pasado un día largo con un conductor o un guía y quieres reconocerlo, las gracias y un detalle pequeño, una bebida fría por ejemplo, funcionan mucho mejor que el dinero.
Qué hacer en su lugar
Paga bien y con educación: esa es toda la etiqueta. En la caja hay una bandejita: deja ahí los billetes y las monedas en lugar de ponerlos en la mano del cajero, y recoge el cambio del mismo modo. Lleva efectivo, porque los restaurantes pequeños, los santuarios y las posadas rurales siguen queriendo billetes. Da las gracias con claridad, arigatou gozaimasu, y usa sumimasen cuando necesites atención. La única excepción que se menciona es un pequeño regalo para el personal de un ryokan donde te hayan cuidado bien, y hasta eso es opcional. En todo lo demás, lo más respetuoso es pagar el precio indicado e irte.





