Los dos extremos, valorados por la misma gente
912 sitios de esta guía publican una banda de precios de Google. 372 de ellos llegan como mucho a Rp 125.000 y 190 arrancan en Rp 250.000, con 350 en medio que no se mojan.
Compara los dos extremos, valorados por el mismo público en la misma plataforma: el grupo barato tiene una valoración mediana de 4,80 frente a 4,70 del caro. El 67 por ciento de los baratos supera 4,7; de los caros, el 64 por ciento.
El precio es un mal filtro, no uno invertido
La diferencia son tres puntos, no treinta. Esto no dice que los restaurantes caros de Bali sean malos: 122 de ellos superan 4,7, y esos también están en esta guía.
Dice algo más pequeño y más útil: que el precio no informa casi nada sobre si vas a disfrutar la comida. Pagar cuatro veces más baja la mediana una décima, así que usar el precio como filtro tira los 250 sitios de esta lista sin darte nada a cambio.
De qué está hecha la lista
136 de los 250 son cafeterías y panaderías frente a 112 restaurantes, y ahí asoma la escena del café en las cifras: el extremo barato es aquí inusualmente fuerte en el desayuno e inusualmente flojo en la cena.
Además se reparte mucho más que el extremo caro. Denpasar suma 25 entradas, Pererenan 25 y Ubud 24, y no son los sitios donde acabas si ordenas la isla por gasto.
Un límite honesto, y lo que te cuesta
La banda es de Google, no nuestra, y un sitio sin banda publicada suspende las dos pruebas en vez de quedar en medio: un desconocido no es una afirmación en ninguna dirección. Así que esto compara los dos extremos de los 912 sitios que publican una, y no dice nada de los 293 que no.
Lo que comer así te cuesta en la práctica: los sitios baratos buenos están dispersos, rara vez en la calle donde duermes, y muchas veces no tienen web. Los encuentras en un mapa, en el móvil, parado en algún sitio con una scooter. Esa es la única parte de esto que necesita conexión y no un plan.






